Obstruir el camino

28 de marzo de 2013

Play. Su novia le ha dejado y le han despedido del trabajo. ¿Qué hacer ahora con su vida? Dejar el vacío de Madrid y viajar a la India, cámara en mano, en busca de algo que dé sentido a su existencia, mientras Matthew Sweet le repite: “You’re gonna change” en la canción que le empuja a cerrar la puerta de su casa. Stop. 

Play. Y empieza su largo viaje por la inmensa India. Primera parada y, abrumado por la masa de gente, intenta contrastar su estado emocional con música. Parece que funciona y sigue su periplo, intentando capturar la verdad de las imágenes. Funde a negro. Dentro del agua un niño nada fatigado. No puede tener la muerte más cerca... Stop. Play. Y nos habla de Pasolini y de Moravia, y del viaje que hicieron juntos a la India, junto a Elsa Morante, la compañera de Moravia. Pausa: ¿Quién será su compañera? “¿Será ella mi compañera?”, se empieza a preguntar su voz en off : una obsesión que no le abandonará, nunca. Play. Pasa por Calcuta y graba el nerviosismo que… Stop. Play. Y por Varanasi, donde retoma la muerte como… Stop. Play. Y en Delhi juega de nuevo con el contraste, enfrentando glorias arquitectónicas y pobreza. Le asalta la duda y surge su voz interior en intertítulos: es el Otro, aquél que juzga lo que hace y dice. Stop. Mejor se queda en el hostal unos días. ¿O no? Play. Salta a Rishikesh y a Leh. Intenta meditar y graba una pareja, dos, tres, cuatro. Una chica: “¿Será ella mi compañera?” Y como una revelación, se da cuenta de que esa compañera ha estado todo este tiempo fuera de campo: está en Madrid y se llama Luna. No se aclara, normal: ¿sobre qué va esta película? Retrocedemos. Play. Regresa a España y en una original secuencia de montaje monta y desmonta su vida en Santander y sus encuentros con Luna: la dibuja, la borra, la quiere… Stop. Ella también le abandona. Pausa larga: toca olvidar, de nuevo. Funde a blanco y con Nat King Cole desdibuja la silueta de Luna: “Y tú, quién sabe por dónde andarás…” ¡Buuum! Un accidente de coche, lo que le faltaba. Y sigue sin poder olvidarla cuando de repente escucha en una fiesta “At last”, de Etta James. Parece que ha encontrado una señal, un sentido a estos 85 minutos de documental personal, de diario íntimo y realista, grabado en formato digital.

Stop. Rebobinemos: León Siminiani hace malabarismos con las posibilidades del lenguaje cinematográfico en Mapa (2012), pero se precipita en una saturación de imágenes entrecortadas en las que no deja espacio a la contemplación y a la reflexión que tanto busca. Nos preguntamos: ¿en qué localización puede encontrar algo (un sentido vital) o a alguien (una compañera) si la neurosis personal y productiva obstruye sus pasos? Respuesta: en ninguna. Por eso, acertadamente, lo mejor que puede hacer es… Play: volver a la India.


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